miércoles, 25 de mayo de 2016

Ingreso al Quirófano




Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

Heinrich Heine

El inicio de este espacio nace por largos ratos dedicados a leer. Claro está que digo leer, entendido como un trastorno de apetito desenfrenado por la lectura. Un buen amigo me dijo que cuando era niño, Pyotr Tchaikovsky pasaba días enteros sentado en el piano, obsesionado con el instrumento, rehusándome a comer y dormir. La medicina occidental moderna podría admitir, sin ningún recelo, que Tchaikovsky tenía una obsesión enfermiza (si es que las obsesiones pueden calificarse de otro modo) con los pianos, y posteriormente, con todo el espectro musical. No creo que se le pueda culpar de nada. La música, que creo que también es como una suerte de ficción, la literatura, en fin, cualquier arte, son medios de escape. No creo que se le pueda culpar a nadie el deseo de alterar de realidad ni mucho menos, crear una paralela.

Uno de los frutos de esa ansiedad por escapar es este espacio, que nace entre adecuarse a los muchos años que llevo divorciada de la plataforma del blog virtual y la asfixiante formalidad de la redacción jurídica que consume cualquier intento de separarse de ella. No pretendo iluminar ni apagar luz alguna, pero sí ayudar, aunque sea mínimamente, a dar un buen paseo.