miércoles, 8 de junio de 2016

Blues en "Vida de Motel"

Tìtulo: Vida de Motel
Autor: Willy Vlautin 
Puntuación: 6/10

Esta es la iniciación literaria de Willy Vlautin, fundador de la banda de country alternativo "Richmond Fointaine". Hay algo particular en aquellas novelas que son repentinamente traducidas al español y llegan a uno sin previo aviso, tal cual como un auto pasando a toda velocidad frente a la acera. Algo así es Vida de Motel: Vlautin nos cuenta la historia de un par de hermanos en las zonas más pobres de Estados Unidos, el viejo western que aún no abandona la tierra, el sofocante olor a cerveza y gasolina, la melancolía de estar lejos de las grandes sociedades y, quizá, lejos de todo el mundo. Los hermanos Frank y Jerry Lee Flannigan han estado juntos de inicio a final, en las buenas y en las malas y permanecen como tal cuando el infortunio estrella contra sus vidas en la forma de un niño distraído montando bicicleta en una fría noche invernal. 


Frank Flannigan (ilustración del libro)
Un accidente de tránsito que cobra la vida del pequeño es el evento que da inicio a la triste y solitaria vida de los hermanos Flannigan, uno alcohólico y parcialmente educado y el otro, artista dibujante y falto de una de sus piernas gracias a una travesura de juventud. Algo que valoro mucho de la flamante narrativa de Vlautin es que no se esfuerza en complejizar, en construir personajes inimaginables ni dar rienda suelta a la más original de las imaginaciones, sino que se contenta con reflejar cómo son los norteamericanos promedio, escondidos en los pequeños pueblos donde nadie filma películas, donde nadie desea pertenecer mucho tiempo. El idioma ha sido una verdadera molestia, ya que la traducción al español no ha podido extraer en su totalidad el espíritu del old western motel/bar con la cual Frank Flannigan narra la vida cotidiana de los hijos olvidados de Estados Unidos de América. Todos los personajes cuentan con una fuerte aura de miseria y sin embargo, algunos la transforman en una bondad y humildad que enternece fácilmente. 

Desde la muerte, el hambre, la suciedad y la adicción, Vlautin crea almas que brillan por su amor por el mundo exterior y por la vida, pese a haber sido testigos del lado menos agradable de la misma. Realmente el autor no estaba esforzándose por transformarse en el nuevo genio literario del siglo XXI, sino por recordarnos que también hay belleza en común y silvestre. La última vez que leí a alguien tratando de profundizar en las zonas "tercermundistas" del gigante norteamericano fue "Castillo de Cristal" de Jeanette Walls, periodista y escritora, quien narra sobre la pobreza y hambruna en los pueblos alejados de su país. Pero eso se verá en otra oportunidad. ¿Recomendado? No del todo, pero no deja de ser un buen libro para leerse bajo el sol. 

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