jueves, 2 de junio de 2016

Money Monster: Fuego en la sociedad de riesgo

Película: Money Monster (El maestro del dinero) 
Año: 2016
Puntuación: 8/10 

Pasada la medianoche, regreso del cine con una enorme satisfacción de ver el cuarto trabajo de dirección de Jodie Foster. Dejando atrás las fantasías policiales de Thomas Harris, la célebre agente Clarice Starling vuelve con fuerza tras la dirección de  Money Monster, una película que golpea por lo bajo, pero con fuerza, al sistema financiero internacional. George Clooney y Julia Roberts, dos pesos pesados de la industria cinematrográfica, se unen después de la interminable Ocean's Eleven (La Gran Estafa) para encarnar a la armónica dupla detrás de un programa de economía y movimiento financiero.

Lee Gates, conductor de Money Maker, se muestra como el prototipo de hombre exitoso residente de New York: vida familiar catastrófica, fama, fortuna y un vistoso egocentrismo que esconde una serie de accidentes emocionales a lo largo de su vida. Del otro lado del tablero, su ya de por sí fuerte personalidad es acompañada por la productora del programa, Patty Fenn, sarcástica, ágil, severa pero sensible. No es una tarea difícil para ninguno de los dos actores: su química en la pantalla grande es conocida ampliamente por el público. La vida es apacible y rutinaria en el constante movimiento de Nueva York hasta que un joven desconocido llega al set durante uno de los programas con un chaleco bomba y un revólver y toma a Lee Gates de rehén. ¿Qué es lo que quiere? Averiguar la verdad.

Hagamos una mención honrosa al trabajo de Jack O'Conell llevando a cabo a este personaje, un trastornado, bastante torpe y colérico Kyle Budwell, siempre a punto de explotar literalmente. A diferencia del mediano o poco esfuerzo que le pudo haber tocado a Clooney y Roberts en interpretar a sus personajes, Jack O'Conell se las tuvo que ver con un sujeto muy difícil de querer y muy difícil de odiar. Kyle Budwell, desde su ingreso hasta su salida de la pantalla, salta emocionalmente de un pico a otro y exige toneladas de energía y vehemencia de su intérprete. ¿Misión cumplida? Ya lo creo. El dilema moral en el que sume a la audiencia respecto a qué sentir por él a lo largo del film funciona excelentemente. No se confundan: Kyle Budwell no es el verdadero antagonista de la historia.

Y esto nos lleva al elemento más fascinante de la película, el mensaje que se esconde detrás de un thriller breve pero bien elaborado para tocar un tema tan sensible como el sistema financiero. Walt Camby, CEO de una titánica corporación, representa una cruda verdad: la frialdad de las estrategias financieras, muy a pesar de sus efectos colaterales y secundarios, pueden mantenerse al margen de la legalidad. Money Monster te recuerda que en el mundo de las acciones y las finanzas (casi) todo puede ocurrir y que no siempre habrá una consecuencia. La sociedad de riesgo, célebre obra del sociólogo alemán Ulrich Beck, profundiza (entre muchos temas) sobre las complejas ramificaciones y conexiones que esconden los intercambios comerciales hoy por hoy. La sofocante tecnología nos ha traído a un punto en donde es casi imposible atribuir responsabilidad por todos los hechos que ocurren de manera simultánea en el universo tan técnico y duro como son las finanzas.

Los últimos escándalos de la FIFA, los leaks del Swiss Bank y las oscuras off-shore recopiladas de los Panama Papers son solo ejemplos de la caja de Pandora que se esconde bajo la alfombra de una supuesta transparencia del sistema financiero. Más que desconocida, es una realidad ignorada, y Monster Money consigue dejarte con una polémica pregunta: ¿Existe algo como el bien y el mal en el infinito mundo de los negocios?

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